bi24x
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el creador de verdad se paso con el limite de caracteres

redactazo1

{La pérdida es ilusión. ¿Conoces el argumento del cornudo? «Uno no pierde lo que tiene». Pues lo mismo, porque como Heráclito dice: «toda mercancía se convierte oro». En efecto, todo, en último término, es «oro». Quienes aman tal o cual forma contingente del «oro» (personas, lugares, etc.) aman parcialmente, porque ignoran la superabundancia de formas y materia que tiene el «oro». El amor verdadero es por tanto una cuestión gnoseológica, porque, parafraseando a Agustín, «conocemos lo que amamos». ¿Quién ama lo que desconoce? Nadie. Entonces, sólo quien conoce esta superabundancia tracendentalísima puede amar sin límites. Eso de «ama a tus enemigos» es sólo una forma de decir que el amor no tiene porque estar restringido a quienes estamos acostumbrados o a quienes deseamos amar, sino que tenemos que amar siempre y sin miramientos, incluso a nuestros enemigos. El amor efímero es direccional porque agota su energía en tal o cual cosa en particular, mientras que el amor verdadero es un perpetuum mobile divergente que, naciendo desde el centro de uno mismo, converge en el infinito. Por eso San Juan en una epístola dice que Dios, el motor inmóvil, «es amor». Sí, porque amor es substantivo, no una entidad sintagoremática sino una substancia: Dios. Amar y el amor es lo mismo, porque, como dice Agustín, «amar es convertirse en el objeto amado». Y si tenemos el mandato de «ser perfectos como el Padre», y como de entre las tres virtudes la más perfecta es el amor, sólo amando nos convertiremos en Dios. Esta doctrina tiene muchos nombres: theosis, henosis, imitatio Dei. Pero la misma se resumen una, la kénosis: el vaciamiento de la propia voluntad. Para no desear amar esto o lo otro, sino que, como dice Zhuangzi, «dejar al corazón vagar entre las formas». Por eso Cristo, en el himno que transmite Saulo, se vacía a sí mismo para hacerse semejante a nosotros. ¿Y qué somos nosotros sino polvo? «Vanidad de vanida
eso somos. No es por tanto que nos hacemos Dios, cuanto que nos vaciamos a nosotros mismos para que sea Dios quien habite en nosotros. Ya lo decía Saulo: «Ya no soy yo quien vive en mí sino que es Cristo». De esto se trata la metanoia, de estar en estar en satori: de ser «la forma y el vacío», de ser «el vacío y la forma». Amar es, por tanto, anularnos completamente. Tsunemoto dice: «la esencia del camino está en considerarse muerto»; Loyola dice: «obedientes como cadáveres». Esta es la mors ontologica de PKD, lo que Nimrod llamaba atinadamente Amort. El amor es encontrado plenamente en lo tánico, en la muerte. Por eso el acto más grande de amor de la historia fue morir en una cruz. Amar y morir son dos signos que significan una misma variable. Mortificar (lit. morir) es, por tanto, la acción de amar. La muerte iniciática es sólo un símbolo de la perdida del amor efímero por el amor real y verdadero. Sólo quien muere en vida, puede amar plenamente. ¿De quién aprendí esto? De quien fuera mi syzygia en esta encarnación. ¿Conoces ese mito sobre Jesús en el Talmud que dice que él entró a templos egipcios y escarificó sus secretos en su piel? Pues con ella era igual, no es que ella me «enseñara» esto, es que lo tenía tatuado en todas partes, yo sólo tenía que saber leerlo. Por eso el apócrifo de Juan dice, en el mismo tono gnoseológico que comenté arriba, que «quien se conoce a sí mismo conoce al Pléroma», sólo que yo «me conocí como soy conocido» viéndome reflejado en ella, «como en espejo,obscuramente». Porque ella y yo «somo uno y el mismo», desde «el principio», «ahora y siempre». A Simón de Gita le pasó lo mismo con una prostituta tiria en la pudo ver a su Ennoia. ¿Qué tiene que ver esto con que la perdida es una ilusión? Pues que jamás la perdí, porque no puedo perderme a mí mismo. Mira cualquier religión anterior al éxito del machismo indoario (griegos, indios, etc.), todo provenía de una mujer: Tiamat, Nun, etc. Sin caer en el esencialismo de género, todo se reduce en último término a esta masa femenina informe de la que todo dimana. Pero no todos pueden «conocerla», por eso Platón dice en el Timeo que ella, la Matríz, sólo «es concebida por un razonamiento bastardo». Pero el «Espíritu de Dios volaba sobre las aguas» y Marduk venció, porque la forma se sobrepuso sobre la materia (lit. madre) y lo uránico a lo ctónico. No, no es coincidencia que el infierno sea un lugar de condena, porque es el lugar donde el machismo relegó a Perséfone y a Eurídice. Pero cuando entiende el anagrama tras VITRIOL y «desciende a los infiernos y encuentra a su lapis (Perséfone, Eurídice, Beatriz, etc.)», todo se clarifica. Por eso la vía de la Opus Magnum es un hierogamos que concluye en el Rebis. Pero como dije antes, morir y amar es lo mismo, y para bajar a los infiernos primero hay que morir como Cristo. Digo que únicamente cuando toqué fondo, cuando mi vida era un «verdadero infierno», sólo ahí puede encontrarla a ella.}

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